domingo 16 de noviembre de 2008

Sueños + voluntades= Realidades posibles

Me ocurrió el viernes por la noche. Salí a tomar una cerveza con una amiga y entre charlas de proyectos y más proyectos de repente aparecieron dos niños a pedir monedas.
Ella les ofreció comer una pizza y ellos, gustosos, aceptaron tal invitación.
Se sentaron y luego de algunas palabras sobre quienes eran, dónde vivían, qué hacían, comenzó lo más jugoso de la noche.

Le preguntamos sobre el cole y la respuesta fue que le gustaba, que concurrían, que les gustaba tal o cual materia.

Hablamos sobre lectura y al poco tiempo uno de ellos, el más grade, devoraba el diario Jerónimo, mientras el más chiquito, lleno de nervios, nos deleitaba leyendo los titulares de esta publicación que se reparte en las escuelas públicas de la provincia.

La noche le dejó una reflexión a ella: “Lo que más me gustó fue que todavía conservan su niñez”. ¿Es verdad no? ¿Cómo explicamos que dos nenes de 12 y 8 años que están dando vueltas en la calle a las 2 AM todavía conserven esa inocencia que solo los niños pueden tener?

Es una alegría inmensa que, más allá que deban estar en su casa, estos dos pibes, en lugar de estar en cualquiera, puedan disfrutar de la lectura y contarnos sus sueños de grande. “Quiero ser colectivero”, decía el más grande. “Yo, nada, quiero jugar al futbol”, comentó el más pequeñito.

Colectivero y jugador de fútbol. Y cada uno tenía una explicación sobre su vocación. Los dos tenían sueños.

Y sí. Así es la niñez. De un lado y del otro. De los chicos que a esa hora están con sus padres y de aquellos que, como estos dos amiguitos, estaban en la calle.

Una niñez con sueños, aventuras, juegos, lecturas que apasionan, fantasías que fascinan. Una niñez. Como la tuya, como la mía.

Esa noche me dí cuenta que hay un motivo para perseverar. Ese motivo son los sueños de esos pibes.

Si cada uno, desde el mínimo espacio de influencia que tenemos, podemos hacer algo para que la realidad de los dos amiguitos del viernes pueda cambiar, seguro que estaremos aportando a la construcción de un futuro mejor.

10 comentarios:

Eduardo Roldán dijo...

Excelente post estimado! Mucha relfexión y optimismo en esas letras. Es lo que hace falta.
Abrazo!

abueloko dijo...

Estimado... no nos conocemos y quizas que nunca nos hemos cruzado por las calles de córdoba... pero hoy me llego un mail de un gran amigo donde me paso tu blog... que alegria saber que niños "de la calle" estan leyendo el Pequeño Jerónimo... soy uno de los tantos que trabajamos en ese proyecto y que todos los meses lo distribuimos en las escuelas... te confieso, con el gusto amargo de no saber si se leeran o prenderán el fuego de un asado... que bueno saber que se puede ayudar...

Hernán Reibel Maier dijo...

Edu, gracias por tus palabras.
abueloko: los pibes lo leyeron con mucho interés. Fue una experiencia única.
Me ayudó a derrumbar preconceptos y a reafirmar una idea que me dió vuelta en la cabeza estos días: que opinarán los amigos que piden bajar la edad para que los pibes vayana a la carcel.
No estaría mejor que se "contenga -involucre-inserte" a los chicos con lectura, educación y sobre todo un poco de amor?
Gracias y seguimos en contacto.
Anohe leí unos ejemplares de Jerónimo: felicitaciones, excelente iniciativa. Muy bueno el contenido.

Anónimo dijo...

Nani: me haces llorar de emocion , saber que tenes ese cerebro y ese corazon. Ojala todos tengan el cariño que hemos tenido en casa, y la contencion necesaria, pero hay algunos que no la tienen, y eso es dificil de cambiar, aunque con pequeños momentos como los que le diste a estos nenes, se pone un grano de arena. Te quiero mucho , negro, y segui cultivando tu alma. Besos, de tu hermana que esta lejos.

Hernán Reibel Maier dijo...

Hola Gordis!!
Gracias Ceci. Bueno, es verdad, esos momentos pequeños son importantes y creo q todos los podemos generar. Hay que animarse nomás.. beososososososos

Anónimo dijo...

Bien Hernán! Muy Bien!
Te cuento que allá por el 2000 conocí a uno de estos "pibes de la calle", aunque yo los llamaría, los hijos del capitalismo, en fin; la cuestión que siempre iba al bar donde yo tomaba café a la tardecita, y como vos, siempre lo invitaba, con la condición de que se aprendiera el abecedario, y así lo hizo, aprendio eso y mucho más, hasta me traia las tareas de la escuela cuando empezó, (tenía 6 o 7 años). después me fui de Rosario y no lo vi más...
El destino seguramente debe haber sido muy cruel para él, quien sabe si hoy no está en cana, pero en aquel entonces tenía pinta de pequeño escritor, interesado en las letras y el significado de las palbras, lo más preocupante, es que una de las tantas charlas me dijo: "cuando sea grande, quiero ser como vos..."
Un abrazo Negro! Un amigo Leproso.

Hernán Reibel Maier dijo...

Gracias amigo Leproso!!! No seas tan pesimista respecto a tu amiguito del café. A lo mejor anda por el buen camino (eso espero)
Ahora me entra la duda... amigo Leproso? quien sos?

Anónimo dijo...

Te felicito Hernan !
Que alegría me da a mi también descubrir que todavía vale la pena apostar por la educación infantil - municipal o provincial -tan criticada y desprestigiada por todos. Nuestro trabajo no se ve,no se escucha, no se valora ... quizas solo a largo plazo.
Lo que has contado me emocionó !!!
Nosotras tambn trabajamos con el Pequeño Jeronimo.

Hernán Reibel Maier dijo...

Hola anonimo!! Gracias por tus palabras y coincido con tu reflexión acerca de la educación pública.
Una cosa: veo que todos me escriben a mi, pero nadie hace mención a mi amiga. En realidad ella fue la que tiró la primera piedra como se ve en el relato. Por lo tanto, estos comentarios tambien son extensivos a ella.
Saludos

Eduardo Roldán dijo...

Felicitaciones también a tu amiga!!!!!!!